‘Buscad primero el reino de Dios y su justicia y todas estas cosas os serán añadidas. ‘ Mateo 6:33
¡Buenos días! Bienvenido a nuestro primer devocional de una nueva serie que estaremos compartiendo cada lunes.
Un dicho popular que todos utilizamos es «lo primero es lo primero». Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos seguimos cierto orden para realizar nuestras tareas. Ahora bien, cabe matizar que no siempre lo primero tiene por qué ser lo prioritario.
Cuando nos levantamos, tenemos la inercia de asearnos, desayunar, salir de casa, etc. Hay un orden en el que hacemos las cosas. Sin embargo, cuando hablamos de prioridades, hablamos de algo diferente. Una prioridad no es necesariamente aquello que hago antes, sino aquello que tiene más peso a la hora de decidir. Imagina que por la mañana lo primero que haces es preparar un café. Eso no significa que el café sea lo más importante de tu vida (o quizás si…). Simplemente fue lo primero que hiciste. Sin embargo, si recibes una llamada diciendo que alguien de tu familia te necesita urgentemente, probablemente dejes lo que estabas haciendo y vayas. ¿Por qué? Porque lo prioritario tiene la capacidad de desplazar otras cosas.
Al detenernos a examinar las palabras de Jesús en el texto de hoy surge una pregunta: ¿estaba Jesús hablando simplemente del orden en el que debemos hacer las cosas? Sus palabras van mucho más allá.
Hay una gran diferencia entre hacer algo primero y darle prioridad. Jesús no estaba diciendo: «Buscad a Dios por la mañana, y el resto del día ocupaos de vuestra vida» Jesús apuntaba a algo mayor: «Que el Reino tenga prioridad en vosotros». Porque puedo comenzar el día orando y leyendo la Palabra y, después de ese tiempo, tomar mis decisiones sin contar con Dios. Poner a Dios primero no consiste solamente en darle el primer momento del día; significa darle el primer lugar en nuestra vida.
La pregunta no es únicamente: «¿Qué hago primero?», sino «¿qué tiene prioridad cuando tengo que elegir?». Dios no quiere ser simplemente el primero de la lista; quiere ser la prioridad que ordena toda la lista.
Jesús va más allá del orden de nuestra agenda y apunta a la prioridad de nuestro corazón. Cuando ocupa el primer lugar, todo comienza a reordenarse en nosotros: nuestras decisiones, nuestros deseos, nuestra identidad y nuestros propósitos.
Como Iglesia, lanzamos esta serie de devocionales no simplemente con la intención de reorganizar nuestra agenda, sino con el deseo de reordenar nuestras prioridades y darle a Él el primer lugar.
Oración: Querido Jesús, te amamos. Oramos para que, por medio de tu Espíritu, nos ayudes a darte la prioridad en nuestra vida. Enseñamos a priorizar tu Reino por encima de todo y a vivir como verdaderos discípulos, caminando en tus propósitos. Perdona nuestro egoísmo y las veces que te hemos desplazado sin darnos cuenta. Ayúdanos, Señor. En tu precioso nombre, Amén.
Pr. Samuel Escobar