Cuando todo cambia, Él permanece
«Ya te lo he ordenado: ¡sé fuerte y valiente! ¡No tengas miedo ni te desanimes! Porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas». Josué 1:9
Hace 25 años salí de mi país, Argentina, y hubo un versículo que desde entonces me ha acompañado a lo largo de mi vida: Josué 1:9.
Estas palabras se las dijo Dios a Josué cuando estaba a punto de asumir el liderazgo del pueblo de Israel después de la muerte de Moisés. Tenía delante una enorme responsabilidad: conducir al pueblo hacia la tierra prometida. Seguramente Josué experimentaba miedo, inseguridad e incluso sentimientos de incapacidad. No era fácil asumir una responsabilidad tan grande, especialmente después de haber caminado durante años al lado de Moisés, su líder y referente espiritual.
De alguna manera, eso mismo sentí yo cuando tuve que dejar mi tierra. Muchas cosas pasaban por mi interior, pero esta Palabra me acompañaba y me daba seguridad.
Cuando Dios le dice a Josué: «sé fuerte y valiente», debemos entender que tener valor no significa ausencia de miedo. Ser valiente significa decidir confiar en Dios aun cuando sentimos temor. Es creer que Dios sigue teniendo el control, aunque nosotros no sepamos qué va a suceder.
También le dice: «no tengas miedo ni te desanimes». Dios conoce perfectamente nuestro corazón. Él sabe que existen situaciones que pueden producirnos miedo, inseguridad y desánimo. Pero anima a Josué a no permitir que esas emociones lo paralicen.
Finalmente le da una de las promesas más hermosas: «porque el Señor tu Dios te acompañará dondequiera que vayas».
Esta era la verdadera razón por la que Josué podía ser fuerte y valiente. No porque confiara en sus propias capacidades, sino porque tenía la seguridad de que Dios estaría a su lado. No tendría que caminar solo. Josué tenía buenas razones para seguir adelante: la promesa de Dios (Josué 1:5-6), la seguridad de su Palabra (Josué 1:7-8), la presencia de Dios acompañándolo (Josué 1:9).
Quizás tú también estás atravesando un proceso, comenzando una nueva etapa, enfrentando una decisión importante o viviendo una situación que está cambiando muchas cosas en tu vida. Sea cual sea tu situación, atesora la Palabra de Dios.
En los versículos anteriores Dios le dice a Josué que medite en su Palabra, que no se aparte de ella y que la obedezca. Porque cuanto más conocemos a Dios, más aprendemos a confiar en Él.
Los cambios pueden llegar, el miedo también puede aparecer, pero cuando nuestra confianza está puesta en Cristo, podemos seguir caminando porque sabemos que su presencia permanece con nosotros.
Austin-Sparks lo expresó de esta manera: «Aquí está la verdadera batalla de la fe. ¡No lo que somos, sino lo que Él es! No lo que sentimos, sino Sus verdades».
Cuando todo cambia, podemos descansar en esta verdad: Dios permanece, su Palabra permanece y sus promesas permanecen.
Oración: Señor Jesús, hoy pongo en tus manos mi proceso. Ayúdame a confiar en ti aun cuando tenga miedo o no sepa qué sucederá. Dame fuerzas para caminar con valentía y recordar que nunca estoy sola, porque tú permaneces conmigo. Amén.
Autor: Pra. Valeria Serio