Oración y ayuno: Día 1. Hasta encontrarte

Hasta encontrarte

«Me buscaréis y me hallaréis, porque me buscaréis de todo vuestro corazón». Jeremías 29:13

 

Una de mis películas favoritas en mi juventud fue Rescate, protagonizada por Mel Gibson. Después de su paso por los cines, llegó a lo que entonces llamábamos el «videoclub». Recuerdo que durante el verano de 1997 fui una y otra vez al videoclub para intentar alquilarla, pero siempre alguien se adelantaba. Había días en los que iba dos o tres veces para preguntar si ya la habían devuelto, pero la respuesta siempre era la misma: «Está en la calle». Eso quería decir que todavía alguien la tenía alquilada. Mi insistencia finalmente dio resultado y conseguí encontrarla. Aunque, pensándolo bien, quizás la mujer del videoclub terminó comprando otra copia especialmente para mí, cansada de verme aparecer varias veces al día.

 

Esta historia me lleva a pensar en algo muy sencillo: cuando algo realmente nos interesa, lo buscamos e insistimos hasta encontrarlo. Cuando deseamos algo de verdad, encontramos tiempo, fuerzas y recursos para alcanzarlo. Jeremías dice: «Me buscaréis y me encontraréis cuando me busquéis de todo corazón».

 

El pasaje gira precisamente alrededor de la búsqueda. Dios anuncia que su pueblo le buscará y le encontrará, y añade algo fundamental: le buscarán de todo corazón. Qué gran diferencia hay cuando buscamos a Dios desde un deseo profundo y sincero. Cuando yo iba al videoclub, nadie tenía que convencerme. No me importaba la hora, el fuerte calor del verano ni tener que volver varias veces. Quería encontrar aquella película. Qué hermoso es cuando ese mismo deseo llena nuestra relación con Dios. Cuando le buscamos porque le amamos, porque tenemos hambre de su presencia y porque queremos estar con Él.

 

Septiembre suele ser un mes lleno de frentes abiertos. Todo vuelve a ponerse en marcha: el trabajo, los colegios, el tráfico, los comercios, las agendas y las responsabilidades. Las calles recuperan el ruido de la rutina y fácilmente aparecen las prisas, el estrés y el cansancio.

 

Precisamente por eso, necesitamos cuidar intencionalmente nuestra búsqueda de Dios. En medio de tantas voces, preocupaciones y responsabilidades, podemos decidir hacer espacio para su presencia. El enemigo conoce muy bien el poder de la distracción e intentará llenar nuestra mente y nuestro tiempo hasta conseguir que aquello que debería ser precioso termine pareciéndonos rutinario.

 

Por eso, mi desafío para este primer día de oración y ayuno es muy sencillo: busquemos a Dios con todo nuestro corazón. Aprovecha cada sesión de oración. Busca momentos a solas con Él. Participa de cada encuentro con expectativa. Proponte buscarle intencionalmente y disfruta de su presencia. Búscale hasta encontrarle.

 

Que durante este mes cada culto, cada encuentro, cada conversación, cada oración y cada testimonio nos acerquen más a Cristo y produzcan una verdadera revitalización en nosotros.

 

Oración: Querido Jesús, cuánto te amamos. Te pedimos que durante este mes de oración y ayuno aprendamos a buscarte de todo corazón. Queremos hacerlo conscientemente y con una motivación sincera. Que nuestro mayor deseo seas Tú. Que el ruido de nuestros quehaceres nunca sea más fuerte que tu voz en nuestro corazón. Que en cada momento de oración crezca nuestro deseo de estar contigo, conocerte más y disfrutar de tu presencia. Durante este mes queremos buscarte hasta encontrarte. En tu precioso nombre. Amén.

 

Autor: Pr. Samuel Escobar