¿Dónde echar las redes?
«Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: —Lleva la barca hacia aguas más profundas y echen allí las redes para pescar. —Maestro, hemos estado trabajando duro toda la noche y no hemos pescado nada —contestó Simón—. Pero, como tú me lo mandas, echaré las redes. Así lo hicieron y recogieron una cantidad tan grande de peces que las redes se les rompían». Lucas 5:4-6.
Hace un tiempo, Dios me llevaba a este pasaje: «Lleva la barca hacia aguas más profundas y echen allí las redes». Yo oraba: «Señor, ¿será que no estoy echando las redes en el lugar correcto? ¿Dónde quieres que eche las redes? ¿Me estaré equivocando?».
Pedro (Simón) y sus compañeros llevaban toda la noche trabajando duro y no habían conseguido pescar nada. Ya estaban en la orilla, lavando las redes. Habían terminado su jornada… sin éxito. Imagino su decepción, su desánimo y las ganas que tendrían de marcharse a casa. Entonces Jesús les da la orden de ir hacia aguas más profundas y echar allí las redes. Primero, Pedro se justificó, pero después dijo algo así como: «Bueno, vale, como tú me lo mandas, lo haré».
Finalmente, la pesca fue tremenda: las redes se rompían y las dos barcas se llenaron tanto que casi se hundían. Recogieron muchísimos peces, más de lo que quizás habían pescado en toda su vida. Aquella pesca representaba una gran ganancia para ellos. Pero, aun así, en el versículo 11 dice que, dejándolo todo, le siguieron.
Solemos confiar en nuestras estrategias y planes. Podemos trabajar duro, esforzarnos e invertir nuestro tiempo y nuestros recursos, pero seremos mucho más efectivos si nos detenemos, le buscamos, le escuchamos y le obedecemos.
Por difícil o absurdo que pueda parecernos lo que Dios nos está pidiendo, quizás sea una locura, quizás no tenga sentido, quizás ya estemos cansados y queramos dejarlo todo e irnos a casa… Podemos tener por seguro que cosecharemos mucho más de lo que esperamos si lo hacemos a su manera. Él conoce los tiempos, las personas y las circunstancias. Él tiene el poder para obrar en medio de la escasez, el desierto y la imposibilidad. En Él podemos confiar.
Dios me recordaba que no se trata de confiar en nuestras estrategias o en nuestros planes. No se trata de las cosas que podamos hacer ni de los contactos que podamos tener. Se trata de obediencia y confianza. Se trata de hacer aquello que Dios nos está pidiendo, de la manera que Él nos lo pide y en el momento en que Él nos lo pide.
Preguntémosle a Dios: «Señor, ¿dónde debo echar las redes? ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿De qué manera?».
Oración: Ayúdanos, Señor, a echar las redes de la forma adecuada, en el lugar adecuado, en el tiempo adecuado, con las personas adecuadas, en la barca adecuada y en la profundidad adecuada. A tu manera y no a la nuestra. A tu tiempo y no al nuestro. Con tus estrategias y no con las nuestras. Queremos escucharte, queremos obedecerte, queremos seguirte.
Autor: Sara Robles Martí