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Mi mejor verano: Día 2. Aprovechando mi tiempo

Aprovechando mi tiempo

«Aprovechando al máximo cada momento oportuno, porque los días son malos». Efesios 5:16

 

En cierta ocasión, tuve que ir a dirigir la alabanza a un evento. Cuando me pasaron el tiempo que disponía quedé asombrado, apenas me dieron unos pocos minutos repartidos en varios bloques. Por dentro pensé: «apenas tengo tiempo». La persona responsable de trasladarme el tiempo del que disponía pareció leer mi mente en ese momento, así que me dijo: «aprovecha los tiempos que tienes, aunque sean cortos». Eso me hizo pensar mucho. No era cuestión de tener mucho tiempo, era cuestión de darle a los minutos que tenía un tiempo de calidad. 

 

La frase: «no tengo tiempo», la escuchamos por todos sitios. Es más, nosotros mismos la decimos en reiteradas ocasiones. ¿Hay mentira en eso? En absoluto. El día tiene 24 horas, no más. Hay momentos que nos gustaría que terminasen pronto, otros momentos en que nos encantaría que el reloj se detuviera por largas horas, pero lamentablemente, no es así. 

 

La clave para la resolución de este eterno conflicto no es necesitar más tiempo para hacer una cosa u otra, sino aprovechar el tiempo limitado que tengo. Si llegas a tu trabajo relajado y comienzas a realizar tus tareas lentamente, posiblemente a tu jefe no le guste y te llame la atención. Te dirá: «¡espabila! Te pago para que saques la faena». Si trabajas 8 horas diarias, tu jefe espera que esas 8 horas sean productivas y cumplas los objetivos marcados. 

 

En nuestra vida espiritual es lo mismo. No se trata de si dedico más tiempo o menos tiempo a Dios, se trata de la calidad del tiempo que dedico a Dios. Puedo estar toda una mañana «buscando a Dios», donde mi mente se va de un lado a otro, no me concentro, estoy pendiente del móvil, voy al baño, como un poco y tantas otras distracciones. Sin embargo, puedo tener tan solo 15 minutos (por poner un ejemplo) a solas con Dios, que sean los mejores minutos del día, donde le doy calidad a mi tiempo con Él, concentrándome sólo en Él. Esos tiempos de calidad los voy a disfrutar y, por consiguiente, comenzaré a anhelar cada día más ese poquito tiempo con Él. Y así, mi corazón, poco a poco, se irá acercando más al Padre. 

 

Oración: Señor Jesús, ayúdame a redimir el tiempo y que cada minuto sea productivo. Señor, enséñame a ser un buen administrador del tiempo que me concedes. Y por encima de todo, te pido que me ayudes a serte fiel y a no descuidar mi relación contigo. Que mi tiempo contigo sea lo mejor del día, querido Jesús. Amén.  

 

Autor: Pr. Samuel Escobar

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