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Mi mejor verano: Día 6. Relaciones

Relaciones

«No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad?». 1 Corintios 6:14

 

Durante mi niñez y parte de mi adolescencia tuve varios amigos, especialmente solía juntarme con uno de ellos que no siempre fue de buena influencia para mí. Su familia estaba algo desestructurada y la relación que mantenía con sus padres y hermanos era tensa. Recuerdo que se discutía fuertemente con sus padres, les faltaba el respeto, se peleaba con su hermano, en fin, era un ambiente que no me edificaba en absoluto. Cuando llegaba a casa, recuerdo que mis padres rápidamente se daban cuenta si había estado con él, ya que mi forma de hablar y contestar cambiaba radicalmente. Con los años, tuve que dejar mi amistad con él ya que entendí que no me convenía.

 

Al llegar el verano, nos gusta juntarnos con amigos y tener tiempos de calidad. Eso es bueno, Dios nos creó para relacionarnos y debemos hacerlo. Como seguidores de Jesús, hemos sido llamados a ser luz en la oscuridad y reflejar a Cristo a través de nuestras vidas. Pero ¿cómo podemos mostrar a Jesús si no estamos cerca de la gente? La línea en este aspecto es fina, porque muchos terminan cayendo en ese efecto péndulo; por un lado, se distancian por completo de la gente y de las amistades, precisamente apelando al versículo de hoy, y, por otro lado, otros tienen tal inclinación por las amistades de fuera, que, con ese fervor de que sus amigos se conviertan a Cristo, terminan finalmente convirtiéndose o volviendo al mundo.

 

El versículo de hoy se aplica a todas las esferas de nuestra vida; caminar en yugo desigual nos traerá serias dificultades. Las palabras de Pablo hacen referencia a Deuteronomio 22:10: «No ares con una yunta compuesta de un buey y un burro». El buey era considerado un animal limpio, pero el burro era impuro, y sus pasos, y el tirón que tenía eran desiguales. Por esa razón, el Apóstol hace una comparación con nosotros. Un creyente y un incrédulo no podrán unirse, ni caminar juntos, en ciertos aspectos de la vida. Una relación sentimental, una amistad o un socio, será un lastre que provocará que no podamos caminar al mismo ritmo. Los intereses serán muy diferentes, así como las prioridades, los objetivos, los sueños o las metas. Todo eso hace que esa relación sea tóxica, y difícilmente se podrá avanzar. 

 

Pablo dijo en una ocasión: «Todo está permitido», pero no todo es provechoso. «Todo está permitido», pero no todo es constructivo. 1 Cor. 10:23. Claro que puedes salir y rodearte de amigos, pero vigila y sé prudente. Quizás esa amistad no te esté edificando y pueda al final, acabar destruyendo tu relación con Dios. He conocido muchas personas que tristemente, han terminado dejando los caminos del Señor arrastrados por amistades o relaciones sentimentales que no les convenían. Sé valiente y rodéate de personas que te edifiquen y que te alienten a seguir en los caminos del Señor. Con esto también hago referencia a personas que pueden llegar a ser tóxicas estando incluso dentro de la misma Iglesia. Por ese motivo ¡Cuídate!


Oración: Señor Jesús, ayúdame a escoger sabiamente mis amistades. Dame discernimiento para entender qué personas son las que me edifican y me acercan a ti y cuales no. Dame valentía para cortar con todo yugo que me separe de ti y de tu perfecto propósito en mí. Amén.

 

Autor: Pr. Samuel Escobar

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