Oración y ayuno: Día 10. Un corazón transformado

Un corazón transformado

 

«Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.»  Salmos 51:10 

 

De pequeña había una película que podía ver una y otra vez sin cansarme: La Bella y la Bestia. Me sabía las canciones y los diálogos, pero con los años entendí que lo que más me marcó no fue la historia de amor, sino la transformación de la bestia.

Al principio era orgulloso, egoísta y estaba lleno de ira. Vivía encerrado, no solo en un castillo, sino también en su propio corazón. Sin embargo, cuando comenzó a amar, a ser humilde y a pensar en los demás, algo cambió. La verdadera transformación no comenzó cuando recuperó su aspecto humano, sino mucho antes, cuando su corazón empezó a cambiar.

 

Cada vez que recuerdo esta película pienso que yo también necesito esa transformación. Muchas veces intento cambiar mis actitudes o resolver mis problemas con mis propias fuerzas, pero Dios quiere hacer algo mucho más profundo: transformar mi corazón. David lo entendió y oró: «Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva un espíritu recto dentro de mí.» Él sabía que solo Dios podía cambiar lo que había dentro de él.

 

La oración es el momento en el que abro mi corazón delante de Dios y le permito mostrarme lo que necesita cambiar. El ayuno me ayuda a ir un paso más allá: a dejar de depender de mí misma para depender más de Él. No se trata solamente de dejar de comer, sino de darle a Dios el primer lugar y permitir que trabaje en lo más profundo de mi vida.

 

Hoy puedo preguntarme: ¿qué hay en mi corazón que necesita ser transformado por Dios? En lugar de intentar cambiarlo todo por mis propias fuerzas, puedo presentárselo en oración y buscarle también a través del ayuno. Cuando Dios cambia mi corazón, cambia también mi manera de pensar, hablar, amar y vivir.

 

Oración: Señor, crea en mí un corazón limpio y renueva mi espíritu. Muéstrame aquello que necesita cambiar y ayúdame a depender más de Ti. Que mi transformación no sea solo exterior, sino que comience en lo más profundo de mi corazón. Amén.

 

Autor: Virginia Zamora